Florencia Poch: poner en circulación lo que todavía tiene valor

En Funes en un Click nos encanta descubrir proyectos locales con alma, de esos que nacen
de una idea simple pero terminan transformando la manera en que consumimos,
compramos y nos relacionamos con las cosas.
Hoy queremos presentarte a Florencia Poch, creadora de De Todo las Poch, una propuesta
que lleva más de siete años acompañando a familias, ayudando a vaciar hogares y dándole
una segunda vida a cientos de objetos que todavía tienen mucho para ofrecer.

Mucho más que vender cosas usadas

Florencia empezó vendiendo objetos usados, pero con el tiempo su trabajo tomó una
dimensión completamente distinta. No se trata solo de publicar productos en Instagram —
aunque eso ya lo hace con una dedicación impecable en su cuenta @detodolaspoch— sino
de acompañar procesos personales y familiares.
Sí, vende muebles, electrodomésticos, artículos varios y hasta ese “medio fernet” que quedó
en la heladera, como dice ella en tono de broma.
Pero lo que realmente vende es una oportunidad:
– Objetos en excelente estado a precios accesibles
– Circulación responsable
– Alivio para quienes necesitan vaciar un hogar
– Y la experiencia de sentirse acompañado en un momento que puede ser emocionalmente
intenso, de una forma humana y hasta divertida

El rol fundamental del acompañamiento

En la charla que tuvimos con Belu, hubo algo que pidió que no podía quedar afuera:

la importancia de la empatía, el apoyo de la familia y el acompañamiento diario.

En este camino, dice, se sintieron muy afortunados por las personas que se cruzaron: pediatras, nutricionistas, comercios, otras mamás y amigos que suman, preguntan, ayudan y aprenden. Pero sobre todo, destacó a alguien clave: su hermana .

Ella es un pilar fundamental: la cuida, está atenta a lo que puede o no puede comer, la ayuda y la acompaña con una sensibilidad que emociona. Porque vivir una infancia Sin TACC no es solo una cuestión de alimentación; también es una cuestión de entorno, contención y amor.

Cuando vender es un acto de acompañar

A veces una casa se vacía porque alguien se muda al exterior; otras, porque una familia
atraviesa un duelo. Y en esos momentos, Florencia y su equipo —a quienes cariñosamente
llama “los Florencios”— están ahí para hacer que el proceso sea más liviano, más humano,
menos abrumador.
Con más de 70 ferias realizadas, saben leer el ritmo de cada familia, comprender sus
tiempos y ofrecer un soporte que va mucho más allá de lo comercial. Es empatía, es
compañía, es organización en medio del caos.
El origen: una historia personal que lo cambió todo

Detrás de este proyecto hay una historia profunda y muy personal. En un mismo período de
su vida, Florencia atravesó situaciones que la marcaron para siempre: falleció su papá, nació
su hija, atravesó una separación con dos niñas muy pequeñas, una de seis meses y otra de
un año.
En medio de ese momento tan intenso, se había comprado con su ex marido una casa que
tenia todos los muebles del dueño anterior adentro. Todo estaba ahí. Después de un año
viviendo en ese espacio, Florencia contactó a la dueña para preguntarle qué quería hacer
con ellos: si retirarlos, venderlos o buscar otra alternativa.

.

La respuesta fue simple: “Vendelos”. El sistema: simple, honesto y a la vieja usanza

Ahí apareció la idea que encendió todo. Vender esos muebles, compartir el ingreso y darle
circulación a cosas que estaban en buen estado fue el primer paso de lo que hoy es De Todo
las Poch. De una necesidad real, en un contexto emocionalmente complejo, nació un
proyecto con propósito.
El sistema: simple, honesto y a la vieja usanza
Una de las claves del proyecto es la confianza. Las ventas funcionan así:
1. El producto se publica y se vende.
2. Primero cobra el dueño.
3. Después Florencia recibe su comisión.
Sin vueltas, sin complicaciones, sin intermediarios innecesarios. Todo en efectivo, con reglas
claras y precios que parten de una premisa central: el valor debe ser menor a la mitad del
producto nuevo, para que realmente sea una oportunidad.
Porque De Todo las Poch no busca “hacer millonarios”, sino ayudar a que las cosas circulen,
ahorrar tiempo y esfuerzo a quienes quieren vender, y permitir que más personas accedan a
artículos de calidad sin gastar una fortuna.
Un proyecto que conecta ciudades y personas
Florencia vive en Funes desde hace dos años, pero su alcance es regional: Funes, Rosario,
Roldán y pueblos cercanos forman parte de su mapa cotidiano de trabajo.
Su público es amplísimo:
– Personas que buscan oportunidades accesibles
– Familias que necesitan liberar espacio
– Compradores que valoran lo sustentable
– Personas que disfrutan encontrar verdaderas joyitas al paso, cierres de locales o limpiezas
de stock

Muchas veces, lo que vende Florencia son productos casi sin uso. Cosas que alguien compró,
guardó y nunca estrenó. Y ahí es donde la oportunidad se vuelve irresistible.

Comprar mejor, vender sin estrés
Lo que hace especial a De Todo las Poch es que simplifica lo difícil:
– Si algo ocupa lugar, Florencia te ayuda a sacártelo de encima.
– Si no podés subir o bajar muebles, el comprador se encarga del retiro.
– Si querés renovar sin gastar una fortuna, acá hay precios reales y justos.
– Si querés amoblarte con poca plata, este es el lugar.
Circulación, economía consciente y una enorme cuota de humanidad. Eso es lo que sostiene
este proyecto.

Un trabajo con propósito
Para Florencia, su emprendimiento no es solo un negocio: es una forma de ayudar,
acompañar, poner en movimiento y crear oportunidades reales. Cada feria, cada venta y
cada casa vaciada es una historia diferente. Y ella está ahí para que ese proceso sea más
leve, más ordenado y más positivo.
En Funes en un Click celebramos a emprendedoras como Florencia Poch, que transforman
experiencias personales en proyectos que impactan positivamente en la comunidad. Porque
cuando alguien trabaja con el corazón, se nota. Y De Todo las Poch es prueba de eso.

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