DESTRUYERON LA CASITA DEL ARBOL EN ACEQUIAS DEL AIRE:
En una plaza de Acequias del Aire, en Roldán, hay una pequeña casita que para muchos podría ser simplemente un juego.
Pero para los chicos del barrio es mucho más que eso.
La construyeron ellos mismos.
Con maderas, chapas y materiales que fueron consiguiendo. Vendieron alfajores, limones y otras cosas para poder comprar herramientas y seguir construyendola. Le pusieron una hamaca, escalera, luz y, poco a poco, fueron convirtiendo ese rincón de la plaza en su propio espacio de juego.
Pero hace unos días, la casita fue vandalizada y les robaron herramientas que habían comprado con muchísimo esfuerzo. y También se llevaron la escalera, pieza muy especial en esta casita, ya que la habia construido un abuelo de ellos en hierro, especialmente para los chicos.
Y duele.
Porque no se llevaron solamente herramientas, maderas o una escalera.
Se llevaron parte del esfuerzo que estos chicos pusieron en construir su propio lugar para jugar.
En tiempos en los que hablamos tanto de las pantallas y de la falta de espacios para que los chicos jueguen, ellos hicieron exactamente lo contrario: salieron, se encontraron, imaginaron y construyeron.
Eligieron jugar.
Eligieron crear.
Eligieron compartir.
Y eso también es algo que como adultos tenemos que cuidar.
Porque son nuestros niños. Son los chicos de nuestro barrio. Y esa casita representa mucho más que unas maderas y unas chapas: representa iniciativa, imaginación, esfuerzo y comunidad.
La casita se puede reparar. Las herramientas se pueden volver a conseguir. La escalera se puede volver a construir.
Pero hay algo que no deberíamos permitir que se rompa:
las ganas de nuestros chicos de seguir creando.
Porque quizás, en lugar de preguntarnos por qué nuestros chicos están tanto tiempo frente a una pantalla, deberíamos preguntarnos:
¿Qué estamos haciendo para cuidar los espacios donde todavía eligen jugar?
Hoy, esa pequeña casita nos deja una enseñanza.
Ellos ya hicieron su parte.
Ahora nos toca a nosotros cuidar lo que construyeron.
Así estaba su casita.
Los niños vendiendo limones y alfajores, para comprar sus herramientas.
Los niños trabajando en su CASITA.